miércoles, 7 de diciembre de 2011

El idiota-Dovstoievski es un escudriñador del alma


El príncipe Mishkin, protagonista de El idiota, aparece retratado como un hombre bueno- la viva representación de la nobleza- virtuoso, entrañable, sincero, humilde, al que le acaban perdiendo sus bajas pasiones, marcadas por los acontecimientos que el destino le va tejiendo.

Es epiléptico, como Dostoievski y, también como él, se vio envuelto en una experiencia traumática: la contemplación angustiosa de un condenado a muerte antes de que su pena fuera conmutada.

Dovstoievski es un escudriñador del alma; es como si tuviera la habilidad de meterse dentro de sus personajes, para describirlos entrañas hacia afuera.

Los sentimientos universales son los que van configurando la personalidad y las acciones de unos protagonistas que te despiertan amor u odio. Todos los estereotipos de la sociedad rusa de mitad de siglo XIX -sociedad que lo tenía aniquilado- se encuentran magistralmente dibujados en las 700 páginas de una novela que se adelantó a su tiempo.

El príncipe Mishkin, adorable, cautivador, tanto que te gustaría sacarlo del libro de Fedor y llevártelo a vivir contigo, al que empiezas a querer en el mismo instante en el que lees la descripción minuciosa que realiza Dostoievski de él (una de las mejores de la literatura universal), busca la perfección moral dentro de una sociedad carcomida por la envidia, el poder, la avaricia. Él piensa que todo el mundo es bueno, no cree que existan personas con malas intenciones. Es ingenuo y compasivo, en exceso. Su compasividad lo confunde, lo atolondra y, el idiota, acaba perdiendo al amor de su vida.

Leer El idiota es como contemplar un cuadro bellísimo cargado de infinitos matices, que te despierta un sinfín de sensaciones.

No se puede callar cuando se siente (Fedor Dostoievski).

1 comentario:

Graciela "Boticaria"- Boti dijo...

Excelente post... vayan mis felicitaciones.........Graciela, la boticaria :-)

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