domingo, 21 de agosto de 2011

Capitulo 13 - CABALA- ...novela inédita: TURQUEZA ( comparte: claudia migliore)





cap 13. Cábala 




 Las palabras existieron antes que Dios. Él no hubiera podido utilizar la palabra ¨ luz ¨ si ésta no hubiera existido, lo mismo con las palabras cielo, tierra, hijo, padre, por eso las palabras anteceden a toda la doctrina cristiana. Así comencé el escrito borrador para una charla, tipo encuentro literario, al que me había invitado la psicóloga, en otra clínica de atención psiquiátrica. Luego continué, pero no fue esto lo que expuse exactamente…
 Las palabras mágicas son un instrumento cabalístico. Cuando digo: “ilumíname”, frente a la máquina, estoy evocando la palabra “luz”y se carga de toda la simbología, pues luz tiene tres letras y el tres es un número místico:
La santísima trinidad, las tres marías, los tres ángeles, el triángulo del yo soy. 
El triángulo, desde la visión del “yo soy” o yosoy, todo junto, que se lee yosoy al revés y al derecho, se  ubica en la pirámide sagrada del sentido de la perfección. Una cara de la pirámide es el triángulo, en cada  base se  ubican, en una la “y” traducida en “i”, representando al “1”uno y en la otra punta la otra “y” el otro “1”. Por lo tanto las bases del triángulo son dos “1”, uno en cada extremo de la base. En la cumbre del triángulo, en el ángulo superior se  ubica la “o” traducida en “0”, cero. En el centro del triángulo la “s” que acciona como unión. Entonces, uniendo cualquier extremo de la base,”1”, con la cumbre o ángulo superior “0”, se forma el número “10” diez. El número “10” simboliza la perfección, además de que para  los católicos significa los diez  mandamientos. Por esto la carga significativa de evocar  la palabra “luz”o “ilumíname” frente a la máquina.
 Luego, cabe mencionar que las palabras “Jesús” y “amén”, que insisto existían antes que el cristianismo las pronunciara, tiene dos sílabas: Je-sús,  a-mén, tildadas en la segunda sílaba. Para sintetizar la tradición cabalística de estas palabras referencio que dos sílabas es “2” dos, es decir “el bien y el mal”, la tierra y el cielo, acentuando la segunda, es decir mal, cielo, significando que a través del mal no se llega al cielo… expuse cualquier cosa, recapacité después.


Un apartado especial debo dedicar al “7”, que aparece en todas las máquinas de azar, cabe mencionar que el premio es siempre tres sietes, con lo cual se reúnen las cargas significativas de ambos números, el tres y el siete. Pero respecto del “7” son innumerables las influencias simbólicas:
- Las siete maravillas del mundo;
-los siete sabios griegos, Priene, Quimón, Tales de Mileto…
-los siete dioses de la buena suerte,  deidades japonesas , a su vez recibidas de la india, Shichi-fuku-jin, diseñados sentados en  un barco repleto de tesoros… algo tengo que reconocer en cuanto a mi necesidad de apreciar la llegada de barcos y con las esclusas siempre llenas , para que puedan arribar a puerto, se me ocurre que debe tener alguna relación…
-las siete artes liberales del medioevo: gramática, lógica, retórica, música,…
Que según se adelantaron Platón y Aristóteles las siete artes en desarrollo completan la formación en inteligencia y moral.

 Recuerdo que en una oportunidad intentando conversar con otra persona que jugaba en una
máquina contigua, le contaba acerca de la carga significativa del siete, pero sacó de entre su ropa un rosario y me dijo que esa era su única cábala. Yo atiné  a comentarle que los ave maría eran diez ante un padrenuestro y que el diez… prefirió no escuchar mi versión y me  pidió que la dejara jugar sin interrupción porque estaba rezando muy concentrada.

En otro encuentro al que fui invitada para exponer alguna temática de Borges en diversos textos narrativos y poéticos, me terminé abocando al tema de la cábala. Tomé del texto “El incesante” la frase:
   “eres : cada solitario instante  ”

 Lo escribí en una hoja grande y les mostré a los asistentes, que luego de “eres” se podía contabilizar tres palabras, cada-solitario-instante, lo cual tenía un significado que se podía connotar con distintos “3” que se destacaban en Borges:
-”dos es una coincidencia, tres confirma, cierra las cosas…”
-el río de Heráclito, recreación del ayer-hoy -mañana…
Y seguía anotando en otras hojas ejemplos cabalísticos respecto del escritor:
-las tres obras que siempre mencionaba, El Quijote. Macbeth y La Divina Comedia, y que esta última estaba dividida también en tres, el purgatorio, el cielo y el infierno.
- la ceguera,  afectación de tres de sus antepasados;
- los tres colores que decía distinguir, amarillo, azul y blanco;
-las tres ramas de la ficción, la teología, el psicoanálisis y la literatura;
 -los tres directores ciegos de la biblioteca nacional, Groussac, Mármol y Borges.
Así continué hasta darle un cierre a mi exposición con una frase que nunca supe si era o no de Borges pero argumenté que era de él:
“ ..Ya estamos muertos, cuando nada nos toca ni un anhelo, ni una palabra, ni la memoria.”
Tomé  anhelo-palabra-memoria  como la síntesis del “3” en la temática expuesta.

   Cuando tenía la corazonada de que iba a ganar no dejaba de presionar la tecla del “3”, que significaba apuesta triple. La máquina que más rápido me pagó fue el Triple Cash y una de las que también me condenó.

En un casino en Pinamar, creo que pertenecía a  la Costa Atlántica, una mujer y no recuerdo su nombre, pero pude tratarla un rato, pues me invitó en un descanso en el juego, a una especie de casa de té,  aledaña al del casino. Ella tenía cábalas por doquier, una era que si la máquina no le pagaba un premio  interesante durante la primera hora, la dejaba por un rato o el tiempo que tardara en desocuparse , pero pude tratarla un rato, pues me invitó en un descanso en el juego, a una especie de casa de té,  aledaña al del casino. Ella tenía cábalas por doquier, una era que si la máquina no le pagaba un premio considerable durante la primera hora, la dejaba por un rato o el tiempo que tardara en desocuparse si la ocupaban, hasta tres veces. Luego del tercer intento, si seguía sin pagarle, cambiaba de máquina o se retiraba. La conocí mientras hacía uno de esos intervalos, yo había jugado al lado de ella, en una máquina que se tildaba o se borraba el indicador de créditos, a cada rato y había que esperar a que un encargado o asistente viniera a repararla, pero quería seguir en esa. Era una combinación de payasitos como comodines, bares y circos, me palpitaba que iba a pagarme un buen premio. Mientras espero al asistente ella me advierte que siendo lugareña, conocía bastante las máquinas de ese casino, que la que yo había elegido era demasiado lenta para pagar y que si a cada rato la apagaban y prendían, perdía los registros de juego, lo cual hacía demorar u obstruir la salida de los tres comodines. Fue así como me convenció de dejar la máquina de los payasitos, para que vayamos fuera del casino, argumentando que había que esperar a que entre más gente y que las máquinas estuvieran bien cargadas. Asentí y terminamos conversando en la ya nombrada casa de té. Cada una, hizo una síntesis apretada de su historia con el juego, mintiendo, al menos yo lo hice, entre divertimento, pesares, ambiciones, soledades…me apronté en preguntarle acerca de sus cábalas luego de la primera siguieron varias. Ella sólo iba al casino los días impares siempre, el día siete de cada mes era el que más la convencía de poder ganar. Yo le conté un poco acerca de mi teoría del número tres como cábala y quedó muy interesada, puesto que era uno de sus números favoritos. Luego me contó que antes de salir de su casa comía liviano  y  no volvía a comer nada más, solo infusiones y fuera del casino, por más que permaneciera todo el día y la noche, no probaba bocado. Argumentaba que la comida era un símbolo de querer saciar el hambre y lo que ella buscaba era saciarse con el juego, sensación que le proporcionaba lucidez y suerte en la mayoría de las ocasiones. Yo igualmente, no comía en los casinos, más que las masitas que sirven acompañando al café y en rara oportunidad un par de sándwiches  tostados de jamón y queso, me insistió en que probara no comer o hacer lo que me exponía, como cábala infalible. La siguiente exposición que hizo, en verdad no recuerdo bien el orden, fue la de jugar en máquinas que hayan pagado recientemente el premio mayor, ya que contrario a lo que pensaba la mayoría , solían repetir esos premios de inmediato o ya no los volvían a dar por largo tiempo. Por eso en sus recorridas o intervalos estaba atenta a las máquinas que pagaban premios importantes y en esa se instalaba, por una hora y seguía su rutina. 
También  me mostró un pañuelo de seda verde, que siempre llevaba en su bolsillo derecho y que lo cambiaba de bolsillo cuando hubiera recuperado lo apostado. Al recomenzar con pérdidas, lo devolvía a su bolsillo original. Yo le conté que en otro casino de la costa, le había pedido la Biblia a unos vecinos evangelistas, con la excusa de ir a leerla en la playa, la llevé al casino y cada tanto metía la mano en la mochila la sujetaba fuertemente y repetía o inventaba oraciones, encomendándole a la Biblia que me hiciera ganar, mal no me fue pero no logré ganar nada tampoco. Continuó con lo de prender velas azules, que significaban búsqueda de respuestas, los días pares, que juntaba los restos de velas derretidas los guardaba en una bolsita y al día siguiente, antes de ingresar al casino iba hasta el mar y arrojaba esos restos de vela al agua, acompañando al  acto se mojaba la cara con agua de mar, a modo de bautismo, decía. Llevaba a cabo este ritual desde la muerte de su marido, no me animé a preguntarle cuánto tiempo hacía, supuse que bastante.
Por último sugirió volver al casino, habíamos estado unas dos horas fácilmente  conversando
Y me quedé con ganas de saber más, incluso para adoptar nuevas cábalas, como lo venía haciendo con cada una que me enteraba o me transmitían, al menos las tenía en cuenta.
Al entrar me propuso ir a la ruleta,
yo le aclaré que no era de mi predilección, pero que aceptaba la propuesta. Ni bien nos acercamos a la mesa, el crupier indica que se hagan las apuestas, ella me dice al oído, pensá en rojo, imagináte todo rojo, trasladáte a un paisaje en rojo, apostá a un número rojo y al color. No se porqué rebeldía le aposté al negro, y puse un pleno en el once, todo se efectuaba desde el visor individual, digital. Ella siguió mi jugada pero apostó todos los créditos que compró al negro y al once le apostó también. Fue un instante en que no entendí para qué me pedía que yo focalicé el rojo, si ella misma desistió del rojo e imitó mi jugada con el color negro. Debería haber apostado al rojo me repetía yo sin entender nada. La voz del crupier al detenerse la bolilla electrónica no anunció nada como yo creía que debía ser. Es más, no había crupier sino vendedor de créditos y fue la máquina la que anunció negro y ya no pude escuchar que número, pero al ver mi visor de créditos observé que había ganado, no entendía bien cuánto era eso en dinero, parecía mucho. Ella me abrazó y me dijo: “ganamos, ahora volvamos a las máquinas tragamonedas”. Le pregunté por qué y me respondió que se había cumplido la cábala de concentrarse en el punto opuesto exactamente al apostado, que no se podía infringir esa cábala en la ruleta, porque se revierte la suerte instantáneamente si no nos retiramos…, así ella jugaba en la ruleta.

Yo tenía el pasaje de vuelta para la media noche así que no pude permanecer en el lugar y con ella mucho tiempo más. Intercambiamos números de teléfonos, que nunca utilizamos para llamarnos. Las historias en los casinos, cuando uno es visitante o no es asidua al sitio,   terminan con la última apuesta y adiós. Así incursioné en una ruleta electrónica y me había quedado con muchas ganas de seguir apostando, pero no, salí de ese casino con los minutos contados para subir al micro.

Volviendo a referenciar el número tres y mis obsesiones, ocurrió que durante un reencuentro telefónico con Ariel, el último creo, cuando le recriminé que él no había estado ni cerca, durante las internaciones..que fueron tres …entonces se desató compulsivamente mi discurso,  le argumenté que no era casual que hayan sido tres las internaciones. Él me pidió que no diga estupideces, pero yo continué: sí, no apareciste ni para alcanzarme algún libro, encima la primera fue día 27-9, la segunda el 21-12 y la tercera el 3-3 es una estupidez que todas sean múltiplo de tres?  
Quiero decirte que hace tres meses que no tengo noticias tuyas y en cada recuperación fui hasta tu casa, fui tres veces y no te encontré. Fueron tres las notas que te dejé, la última hace  tres meses cuando supe que habías aparecido por la casa, en la que ya no vivo. Trató de interrumpirme, diciéndome que yo estaba articulando cualquier cosa, repitiendo “cualquier cosa” enfurecido, entonces continué: nunca te pude explicar mi interpretación de estas cuestiones, es más lo más grave es que me dediqué a jugar, al azar, siguiendo en cierta medida … “basta” me gritaba, “estás completamente loca”. Llegué a argumentarle que tampoco era casual que nuestra relación hacía tres años se había iniciado, creo que en ese instante cortó o apagó su teléfono celular, pues por más que lo intenté no pude terminar mi exposición. También quería decirle que en los dos quirófanos en que me habían intervenido quirúrgicamente, las luces de las pantallas eran tres, los números de camas de internación habían sido el 47 en la primera y el 10 en la segunda… qué sentido tenía continuar el análisis o la interpretación cabalística que ni yo ya podía resistir.

4 comentarios:

klo dijo...

hacía bastante que no me reía tanto con un texto de los que ensayo..jajaja y las cábalas.. !!! en fin..las escaleras por debajo casi siempre!!!

ANCLA dijo...

TENÉS RAZÓN QUERIDA , es la anticábala, ahora lo leí tranqui y es uno de los mejores de tus últimos.
Muy rica las referencias literales y ficticias también. Me encantó este capitulo13.
ALEGRÍA QUE VUELVAS CON TUS MEJORES LUCES.

libres todos dijo...

gracias... qué bueno que aprontas por acá, en face también te leí y nada que ver con cábalas de borges ,todo lo contrario casi, la adversidad de la cábalas y por cábala te lo digo..
jajajaja

ANCLA dijo...

GRACIAS A VOS, A TODOS USTEDES, DESDE ACÁ SIEMPRE PRESENTE!

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